Cuando había muchos presos dormían 45 presos en vez de 15 en cada una de las literas. En los barracones de ladrillo los camastros estaban cubiertos con una fina capa de paja. En los barracones de madera había sacos para dormir; eran de papel y estaban rellenos de paja y viruta. Además a los presos también se les entregaban mantas.

Un día «normal»

A las 4 de la madrugadaA los presos se les despertaba con el sonido de silbatos.

 Los presos tenían que hacer las camas a la manera militar (es decir las mantas tenían que cubrir del todo los sacos de paja).

 Los presos se lavaban (teniendo en cuenta que muchos miles de presos disponían de muy pocas instalaciones sanitarias).

 Los presos se ponían a la cola para el desayuno.
Revista matutinaLos presos se presentaban en filas de a diez.

 La duración de las revistas variaba, es decir dependía de cuánto se tardaba en comprobar la presencia de todos los presos.
Retirada de los comandos de trabajoLos presos tenían que marchar al compás de la música de la orquesta del campo.
El trabajoLa jornada de trabajo ascendía a once horas diarias, con media hora de pausa al mediodía para comer.
Vuelta al campoLos presos que volvían del trabajo eran controlados.
Revista nocturnaLas revistas en los campos a menudo duraban más de diez horas (casi siempre como castigo a los intentos de huida o por otro tipo de infracciones).
La cenaLos presos se ponían a la cola para la cena.
9 de la nocheEl descanso nocturno; abandonar los barracones estaba totalmente prohibido.

El alojamiento y las condiciones sanitarias

Barracones de Auschwitz

El número de presos en un barracón dependía del número total de presos en el campo. En el campo de concentración de Auschwitz I (campo central), a los presos se los alojaba en antiguos cuarteles de ladrillo. Había 28 bloques. No todos estaban destinados a los presos. En el campo de concentración Auschwitz II (Birkenau) había diferentes tipos de barracones, de ladrillo y de madera (antiguos barracones-caballerizas con diminutos tragaluces). Con excepción de dos ventanas abatibles, las restantes 17 ventanas no se podían abrir. Cada barracón disponía de dos pequeñas habitaciones (una para el decano, otra servía para almacenar el pan) y 60 paredes divisorias, entre las que se encontraban literas compuestas por tres camastros respectivamente con un total de 180 plazas.

Las condiciones sanitarias

Auschwitz II – Birkenau: Latrinas

En ninguno de los barracones de Birkenau había instalaciones sanitarias. La humedad, los tejados deteriorados y la paja sucia empeoraban todavía más esta situación. Muy raras veces los presos tenían la posibilidad de bañarse. Tenían que desnudarse ya en los barracones, y desnudos, (expuestos a la intemperie) eran conducidos a empujones a los baños. Tenían que hacer sus necesidades en letrinas primitivas y desprotegidas. Varias decenas de miles de presos disponían de muy pocas instalaciones sanitarias. El alojamiento y las condiciones sanitarias en el campo de concentración de Auschwitz III (Monowitz) y en los numerosos campos externos eran parecidos.

La comida en Auschwitz

Se veían obligados a comer de la basura

Oficialmente había un menú, en el que se detallaban todos los ingredientes y alimentos así como sus calorías. Sin embargo la comida para los presos distaba mucho de corresponder a estas prescripciones.

Un preso que realizaba trabajos duros, por ejemplo, recibía alimentos con un contenido energético de 1700 calorías o menos en vez de las 2150 calorías prescritas. Estaban previstas tres comidas diarias:

Desayuno1/2 de sucedáneo de café o té no azucarados.
Almuerzo3/4 de sopa totalmente insulsa, con patatas o mondas de patatas, nabos y otros ingredientes (350 a 400 calorías, lo que corresponde por ejemplo a aproximadamente 100 g de fiambre)
CenaAproximadamente 300 g de pan con p. ej. 25 g de fiambre o 25 g de margarina, una cucharada de mermelada o queso.

 Si los presos querían desayunar al día siguiente algo más que el café o el té que les correspondía, tenían que reservar una parte de la ración de pan de la cena.

 Las calorías de una cena se elevaban a alrededor de 900 a 1000 calorías. A los presos que realizaban trabajos duros normalmente les correspondía un «suplemento» (pan, margarina, fiambre). Muy a menudo los alimentos ya estaban pasados o en mal estado.

Tras pocas semanas los presos se encontraban en un estado de total agotamiento debido a las raciones demasiado escasas y al agobio que significaba esperar por la comida en la cola. Puesto que un solo preso-funcionario estaba encargado de repartir la comida a cientos de presos, los que estaban al final de la cola, debilitados, muy a menudo no recibían comida alguna. A aquellos presos que llegaban a algún tipo de acuerdo con los presos-funcionarios o con las SS, se les trataba con preferencia en el racionamiento de las comidas. Otra forma de castigar a los presos era reduciéndoles las raciones o privándoles totalmente de comida. La esperanza de vida de un preso «normal» se veía muy mermada por las raciones demasiado escasas así como los trabajos duros que tenía que realizar.

La indumentaria de los presos de Auschwitz

Niños con la indumentaria de Auschwitz

Al principio, en el campo de Auschwitz, la ropa de los presos era ropa de dril con rayas azules y blancas. Normalmente a los hombres presos les correspondían una camisa, unos calzoncillos largos, una chaqueta, un pantalón, unos zuecos y en invierno a veces un abrigo sin forro, de tela un poco más gruesa. Las mujeres muy raras veces recibían ropa interior. Los prisioneros de guerra soviéticos eran los únicos a quienes estaba permitido seguir llevando sus uniformes.

Ya en la primavera de 1942 la asignación de materias primas por parte del Ministerio de Economía era insuficiente para vestir a los presos. Por eso las SS entregaban las ropas de los judíos gaseados a los presos recién llegados, y asimismo los uniformes de los prisioneros de guerra soviéticos asesinados a las presas registradas. A partir del 9 de febrero de 1943, a los presos polacos y rusos se les permitía vestir la ropa que llevaban puesta. En agosto de 1944 esta última disposición se amplió a todos los presos. Esta ropa también era marcada con las correspondientes categorías de los presos. A pesar de los almacenes repletos de ropas (que habían sido confiscadas a los presos), la indumentaria de los presos era insuficiente, estaba rota y sucia; para las SS era otra forma de hacer sufrir a los presos. Una ropa limpia, sin remiendos, y los zapatos limpios a veces garantizaban a los presos mejores trabajos y un trato «más respetuoso» por parte de las SS.

El trabajo en el campo de concentración

El trabajo de los presos estaba encaminado al exterminio total. Con excepción de unos pocos edificios que ya existían con anterioridad, el campo de concentración de Auschwitz y gran parte de las instalaciones industriales adyacentes fueron construidos por los propios presos.

Había diferentes trabajos para los presos:

Trabajos dentro del campo: p. ej. de escribiente o de médico, o bien realizando trabajos artesanales así como trabajos en el campo «Kanada» (almacén para aquellos objetos que les eran confiscados a los recién llegados), etc.

Comandos externos: Los trabajos más duros consistían en la construcción de edificios, carreteras y vías férreas, encauzamiento de los ríos, en la cantera, en campos de castigo, etc.

Trabajo en empresas privadas, estatales o de las SS (p. ej. IG- Farben): Las empresas podían «tomar prestados» a presos, por mediación del jefe del campo, disponiendo de la capacidad productiva de aquéllos con toda libertad. Como contrapartida las empresas tenían que abonar a las SS una reducida tasa diaria (entre 3 y 6 Reichsmark). Debido al trabajo de los presos, en muchas empresas industriales y armamentistas se desarrolló una amplia red de campos externos.

Normalmente cuando se trataba de asignar a los presos a los diferentes comandos de trabajo carecía de importancia su formación profesional o académica.

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