batalla de cuba

Análisis comparativo entre naves americanas y españolas.

Hay mucho desconocimiento sobre la flota española que fue aniquilada en la batalla del Morro de Santiago de Cuba. Muchos creen que eran barcos de madera propulsados a vela, y un almirante español opina que los barcos no eran inferiores a las naves Norteamericanas. Yo opino que eran buenas naves que estaban en un estado deplorable. Por otra parte, los barcos enfrentados, en realidad eran de distinto tipo, acorazados contra cruceros acorazados. Si las flotas se hubiesen enfrentado en línea como estaba en mente del Almirante Cervera, hubiesen aguantado un poco mas, pero el resultado hubiese sido el mismo. Bueno en realidad Cervera no tenía intención de combatir en línea, simplemente de escapar de la ratonera en la que se había metido.

En cambio en la bahía de Manila, todos los buques estaban aparejados con velas, y eran barcos ciertamente anticuados. Después de todo sólo se esperaba que se enfrentasen a piratas e insurrectos. Era una práctica habitual en las marinas usar barcos de segunda línea, propulsados principalmente a vela y con cascos de madera -con blindaje superpuesto- para las alejadas colonias de ultramar. Donde era difícil obtener carbón y acero de calidad para realizar reparaciones, naves que podemos definir como cruceros coloniales. Eran barcos para mostrar pabellón, es decir atemorizar a la población indígena con su sola presencia, pues su artillería, aunque estuviese desfasada, era capaz de provocar graves daño en las poblaciones costeras. Buques contra los que los indígenas poco podían hacer. Además había otras unidades rápidas, veloces y protegidas, mas modernas capaces de enfrentarse a otras marinas europeas, cruceros protegidos y acorazados. Pero volvamos a los hechos de Cuba.

No es mi intención criticar a tan ilustre marino, héroe de las campañas contra los piratas filipinos y Malayos. Pero ciertamente, la derrota se produjo debido a un mal planteamiento táctico y estratégico; y aunque no le podemos imputar la derrota, si que sus ideas del combate naval estaban mas próximos de Trafalgar que de Jutlandia. Partió de España con estas palabras pronunciados por los diputados en la mente «las flotas están para ser hundidas», y se le envió a luchar contra la flota USA en la esperanza de evitar el desembarco de tropas en ayuda de los rebeldes mambises. Cuando lo que deberían de haber hecho es mandarlo salir a alta mar e interceptar el rico tráfico Norteamericano, que hubiese provocado una segura propuesta de paz. Pero temiendo capturar por error algún barco inglés que apoyaba las intenciones Norteamericanas, y transportaban armas para los mambises, tal plan fue prohibido. Una postura timorata la de no enfrentarse a la mayor potencia marítima, olvidando la política internacional, a alemanes, y sobre todo franceses. Después de todo la guerra con inglaterra provocaría la pérdida de las Islas Canarias.

Y se envió al Almirante Cervera a librar batalla contra un tipo de barcos en un tipo de combate, en donde la armada española no tenía nada que hacer. Una vez allí cometió error tras error que nos llevó al desastre. Vamos a centrarnos en la salida de la flota de Santiago ordenada por el gobierno de Madrid. Los planes de batalla de Cervera era salir de la bahía de Santiago formando y combatiendo en línea. Para ello pretendía atacar con el espolón del Mª Teresa al crucero acorazado Brookyn, y alejarlo de la bocana del puerto para que el resto de la flota pudiese salir a toda máquina de la bahía de Santigo de Cuba. en aquella época todos los barcos de guerra de cierto porte llevaban espolón, que se incorporó con la aparición del buque a vapor acorazado.

Los primeros combates entre buques acorazados, constataron el hecho de que la artillería de la época no era capaz de perforar los blindajes de estos barcos. Se incrementó el calibre y potencia de los cañones, pero estos tenían una recarga tan lenta, y eran tan imprecisos a mas de 2 millas (2×1,852 Km), que la mejor forma de hundir a un barco era perforando su casco con un fuerte espolón, como ocurrió entre italianos, con mas naves, y inferiores Austriacos, que cargaron con sus espolones en la batalla de Lissa de 1866, teniendo que retirarse con pérdidas los italianos deseosos de evitar otro encuentro con los espolones Austriacos.

Pero la tecnología naval había mejorado notablemente, y los cañones volvían a ser mas decisivos que el espolón. No solo tenían una cadencia de tiro mucho mas rápida. Los proyectiles eran mas potentes y con mayor poder de penetración. Además los torpedos, inventados hacía ya casi cuarenta años, eran un arma válida y efectiva, y con ellos estaban dotados la mayoría de buques de la época, como una prolongación del espolón, y en esa situación se ubicaban. Todos estos adelantos, no estaban en mente del almirante cuando partió. Creyó que su buque insignia sería capaz de resistir lo suficiente a la artillería USA, como para que el resto de las naves pudiese escapar con poco daño. La realidad fue que el diluvio de proyectiles americanos sobre un solo barco, hizo que perdiese potencia en las máquinas y tuviese que cambiar de rumbo para no verse el embestido el mismo. Este error de apreciación en cuanto a la capacidad de encajar daño fue fatal para la flota que debería haber usado tácticas alternativas, como una arriesgada salida nocturna o emplear los destructores (simples buques torpederos con desplazamiento inferior a las 400 tm) para atacar a los norteamericanos, y producirles daños, o hacer que se alejasen mas del puerto, obteniendo mas espacio para maniobrar nuestra flota, pues un torpedo sin duda sería capaz de hundir cualquier barco de la época con nula protección contra armas subacuáticas.

Los barcos en si, no eran malos, ni estaban anticuados, pues casi gemelos del Cristobal Colón combatieron en 1904 con éxito contra la armada rusa, participando en la batalla de Thushima. Cierto que algunos llevaba aparejo de velas, que creo se había desembarcado para 1898. Esto era debido a la corta autonomía de las naves de la época, y las frecuentes averías de las máquinas de vapor alternativas -pistones impulsados por la fuerza del vapor-. De todas formas, este aparejo era muy reducido y casi testimonial. Pero el buque se encontraban en un estado lamentable de mantenimiento y dotación.

Algunos cañones de grueso calibre capaces de provocar daños graves en las naves enemigas estaban inservibles, estando los cañones de calibres inferiores en similar estado. Las municiones estaban pasadas, y los casquillos no estaban en mejor estado, por lo que al fallar la ignición del casquillo, había que abrir la recámara, y cambiar los casquillos, lo que no solo llevaba mucho tiempo, sino que era muy peligroso. Los cascos estaban muy «sucios» lo que les restaba velocidad, las máquinas no estaban en mejor estado, y el carbón de las calderas repostado en las Azores era de baja calidad. Así barcos que nominalmente eran dos nudos mas veloces que sus contrarios, no pudieron desarrollar una velocidad superior a la del enemigo. Además la forma de efectuar la salida de la flota española, garantizaba que mientras todos los barcos americanos podían concentrar su fuego contra un solo barco español que salía de puerto; este era incapaz de replicar mas que con unos pocos cañones delanteros.

Antes de comparar las flotas, vamos a hacer un breve recorrido sobre las diversas unidades disponibles en la época. Lo mas moderno eran los destructores, pequeños y veloces barcos -de 23 a 26 nudos (millas marinas por hora) – con artillería muy ligera y de uno a tres torpedos. Los monitores, muy acorazados, lentos, con poca autonomía, pero muy blindados y con una artillería poderosa, adecuados para defensa costera. Cañoneros, barcos de 800 a 2000 toneladas, no muy veloces y con una artillería media, hacían la función de cruceros coloniales. Cruceros, de los que existían acorazados y protegidos. Estos últimos eran barcos veloces y poco blindados, con un dorso de tortuga y una balsa celular, con artillería un poco mas pesada que los cañoneros, utilizados para exploración de las flotas. Cruceros acorazados, que eran mas pesados con major artillería y protección, incorporando blindaje horizontal, aunque algo mas lentos. Deberían de utilizarse tanto para exploración como para combate con sus 19 a 22 nudos. Y por último los acorazados, dotados del mayor blindaje y potencia artillera disponibles, con unas velocidades de 15 a 18 nudos, el núcleo de la fuerza de batalla, que cumplían la labor de los antiguos buques de línea.

Los barcos acorazados, distribuyen su blindaje por las diferentes partes de las naves en distintos grosores. El menor nivel de protección consistía en un puente acorazado -una planta del barco- con forma de dorso de tortuga, de forma que las partes vitales, como maquinaria y municiones estuviesen resguardados de los proyectiles enemigos, a la vez que se dotaba de reserva de flotabilidad a la nave, al estar el centro del blindaje mas alto que la línea de flotación; siendo los extremos de un grosor superior al del centro, en donde hay menos posibilidades de impacto de un proyectil. Acompañaba al dorso de tortuga la balsa celular, subdivisiones el casco del barco rellenas de carbón -carboneras- o de otra sustancia que se hinchase con el agua, como algas o celulosa; que amortiguasen las explosiones y detuviesen las vías de inundación. Aunque en la práctica se mostraron como poco efectivos.

Un nivel superior de protección incorpora blindaje a las barbetas, donde se alojan los mecanismos orientación del cañón, y los ascensores de municiones junto con la torre de mando acorazada. A partir de aquí, las naves tienen blindaje vertical aplicado sobre sus cascos, teniendo su espesor máximo en un franja que cubre la línea de flotación, decreciendo en los extremos y hacia arriba y abajo de la línea de flotación; y el último aditamento, torres blindadas que protegen a la dotación del cañón. Los blindajes no solo dependen del grosor, también de la calidad y tipo de blindaje usado para su fabricación, Este puede ser simplemente acero, o estar sometido a algún proceso de endurecimiento como Harvey o el superior de Krupp que doblaba la resistencia. Además también se incorporaban mamparos transversales resistentes y blindados, hasta constituir un reducto acorazado como se denominaba.

La artillería había pasado de ser cargada por la boca a por la recámara, haciendo mas cómoda la recarga que se podía efectuar en cualquier posición, lo que era una novedad; o volviendo los cañones pesados a una posición preestablecida donde efectuar la recarga con la consiguiente pérdida de tiempo. Estos se disparaban con controles independientes por el jefe de la pieza, sin un control central de fuego, ni calculadoras de tiro. Siendo los piques de agua levantados por los proyectiles la única forma muy dificultosa de corregir el tiro. En los acorazados y cruceros acorazados, la artillería se dividía en: ligera antitorpederos, media de tiro rápido, dispuesta en los laterales de los puentes superiores del casco, que deberían de inutilizar el barco contrario, y prepararlo para ser rematado a corta distancia con los cañones de grueso calibre, con torres que contienen de uno a dos cañones, situados en los extremos del reducto acorazado de la cubierta superior, y capaces de disparar en un ángulo de unos 270º. Única batalla en la que estos cañones desempeñaron estos roles, quedando en adelante toda la tarea de destruir al enemigo a los cañones pesados, para luego ser acribillados a corta distancia con la artillería media como ocurrió en Thushima. Estando cargados los proyectiles con amonal, que perduraría hasta pasada la primera guerra mundial, siendo utilizado por la artillería Austriaca en vez del TNT, utilizado por primera vez en Thushima.

Los barcos españoles, no solo tenían menos potencia artillera, que además no pudieron emplear debido a su formación, sus blindajes eran netamente inferiores, destacando únicamente en la velocidad, en la que eran teóricamente superiores pero no en la práctica. Eran naves mediterráneas, con énfasis en la velocidad mas que en el armamento, y aunque se los clasificó oficialmente como acorazados, en realidad eran cruceros acorazados, superiores en velocidad, pero inferiores en armamento y blindaje. Por lo demás resultaba tan caros y grandes como acorazados al tener una maquinaria el doble de potente. De ellos se esperaba que sirviesen de exploradores, corsarios contra mercantes, escolta, buque para mostrar pabellón y en un momento dado podía ocupar posición junto con los acorazados en línea de batalla (la línea obtiene el mayor poder ofensivo de la flota, forma tradicional de combate naval desde los tiempos de la invencible). La realidad demostró que los cruceros acorazados no eran rivales para los acorazados, protegidos hasta ser invulnerables a distancias de combate en la que los cruceros acorazados serían destrozados por la artillería del acorazado, pues a menor distancia mas capacidad de penetración tienen los proyectiles, y los cruceros acorazados debían de arrimarse mucho para poder perforar el blindaje de los acorazados.

Los navíos USA, eran acorazados costeros, muy fuertemente blindados y armados, pero lentos y con poca autonomía; y de ellos no se podía esperar una larga temporada de navegación en mar abierto y mas vulnerables a las tormentas, en resumen menos marineros. Salvo los dos cruceros acorazado disponibles, que podríamos equiparar a las naves españolas, el resto de la flota Norteamericana sería incapaz de una persecución en el Atlántico de nuestras naves, dedicadas a lo que habían sido diseñadas, el ataque al tráfico mercante; no a una batalla en línea contra naves mas blindadas y armadas. La velocidad en el mar permite evadir o trabar combate a voluntad; de nada sirven los cañones si no se puede alcanzar al enemigo, que puede contraatacar a voluntad. Esto presentaría la necesidad de un agrupamiento difícil de lograr sin radio, por lo que se temía que la flota Americana cruzara el Atlántico y bombardease las ciudades españolas, como hizo en Puerto Rico amenazando a Santiago si no se rendía. Pero vista la poca capacidad americana en alta mar, y la probabilidad de represalias de una flota intacta; hubiese sido muy difícil que se produjera este ataque; siendo la mayor preocupación Americana la destrucción de la flota española. Además de para proteger los transportes de tropas de tropas, era necesario por la seguridad del país, y eso que tenían las mejores defensas costeras del momento.

El 3 de Julio de 1898, las principales unidades españolas que salieron de la bahía de Santiago de Cuba, eran los acorazados de 2ª clase -mas cerca en realidad de los cruceros acorazados- Oquendo, Vizcaya y Infanta Maria Teresa (Insignia del Almirante Cervera) de la misma clase, acorazado de 3ª clase Cristobal Colón -crucero acorazado-, no se incluyen barcos no acorazados en esta sinopsis. El grueso de la Escuadra Norteamericana estaba compuesta por los acorazados costeros Indiana y Massachussets de la misma clase, Iowa (el mas potente), y Texas (el mas pequeño), junto con el crucero acorazado Brooklyn insignia del almirante Sampson, el barco mas veloz en vistas a una posible persecución.

Vamos a comparar muy brevemente la clase de acorazados americana Indiana con el Infanta Mª Teresa español.

Los datos vienen expresados en «, el numero o longitud de los cañones era de 35 a 40 calibres o veces su calibre de longitud

Indiana 

(lanzamiento 1893):10.288 tm, cañones 4×13″ / (pudiendo disparar la mitad de los cañones por cada banda) 8×8″, 12×3″. Blindaje max en la línea de flotación 18″ de coraza Harvey, con un largo total de 351 pies. 9000 Hp y 16,5 nudos de velocidad máxima (pruebas en un lago) y 400 tm de carbón.

Acorazado oceánico de defensa costera Indiana, origen de una clase de tres unidades que fueron la espina dorsal de la flota americana en la batalla de Santiago de Cuba. Aunque eran capaces de atravesar el Atlántico (se hizo una travesía). Su bajo bordo y poco calado, no lo hacía buena nave para permanecer durante mucho tiempo en el océano Atlántico. Aunque tenía la ventaja de presentar un silueta baja.
Diagrama de artillería y blindaje de esta unidad. Tiene algunos errores, las chiminéas tenían que ser altas para facilitar el tiro del carbón. Y tiene mas artillería de la portada en realidad. La planta está a dos niveles, siendo erróneo el inferior. En las torres dobles, están los cañones de 12″ y 8″. El alzado nos indica las diferentes planchas de espesores de blindaje.

Infanta Maria Teresa

(lanzamiento 1890)7000 tm, cañones 2 x11″ / (pudiendo disparar la mitad de los cañones por cada banda) 10×5,5″. Blindaje max. en la línea de flotación 12″ de coraza Harvey con un largo de 110.9 m, estando el resto del barco menos blindado en grosor y superficie que los acorazados USA. 10000 Hp y 18 nudos con 800 Tm de carbón. 2 buques casi gemelos estaban en construcción para el 98.

El buque insignia del Almirante Cervera. Se puede apreciar que no tiene velas, y si dos chimeneas. Aunque en caso de avería o para ahorrar combustible, podían usarse dos pequeñas cangrejas desde los mástiles militares, en sustitución de las plumas de carga. Vemos una torre sencilla de 11″, y los cañones de 140″ en las bandas.
El derrelicto del Vizcaya, de la misma clase. Pueden apreciarse los graves daños producidos. Parece tomada desde proa. Y se pueden apreciar 3 grandes agujeros en su casco, la torre de 11″, ha sido arrancada por una explosión, Y el puente de navegación de madera ha desparecido.

Peso de las granadas USA: 13″ (330 mm) 1130 libras, 8″ (203 mm) 260 libras, 4″ (105mm) 33 libras. No se incluyen los calibres menores antitorpederos.

Peso de las granadas Españolas: 11″ (280 mm) 837 libras, 5,5″ Ontoria (140 mm) menos de 80 libras. No se incluyen los calibres menores antitorpederos.

Tradicionalmente, los blindajes y calibre de los cañones se expresa en pulgadas como medida de cualidad de los buques, de modo que si queremos aumentar el blindaje de nuestros barcos para hacer uno superior, lo incrementamos en intervalos de pulgadas (2,54 cm), lo mismo con los cañones.

Diagrama de los rumbos de las escuadras, durante la batalla del Morro. La última posición indica la posición final de los barcos españoles, donde se hundieron, embarrancaron o rindieron tras la batalla, y la posición final de algunos de los acorazados americanos. Podemos ver la apresurada salida por el estrecho puerto de Santiago, y cómo los acorazados norteamericanos los persiguen hunden o inutilizan cada navío español.
El Iowa, mostrando los impactos producidos por la artillería española, ninguno del calibre principal, y que no produjeron víctimas, no logrando la mayoría penetrar el fuerte blindaje de esta nave.

Se observan impactos en las chimeneas y alguno en el casco, que no afectaron mayormente la capacidad combativa del acorazado.

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