MP-40

Introducida en 1938, en una época cuando el resto de las subametralladoras en el mundo era innecesariamente pesadas y costosas, la nueva MP-38 «Maschinenpistole» de la firma Erfurter Maschinenfabrik (Erma) revoluciono la idea de lo que una subametralladora debería ser.

La MP-38 y su compañera la MP-40 permitieron establecer una producción en cadena, convirtiéndose en un arma muy efectiva para el combate cercano. Estuvo presente desde la Invasión de Polonia en Septiembre de 1939 hasta los días finales del Tercer Reich en 1945.

mp-40
MP-40

Fabricante: Erfurter Werkezeug und Mascinenfabrik (Erma), Haenel y Steyr.
Calibre: 9mm (Parabellum).
Selector: automático.
Alimentador: 32 proyectiles.
Peso: 4.03kg vacía/4.70kg cargada.
Longitud: 833mm.
Recámara: 25 ó 32 Cartuchos.
Velocidad de disparo: 450 a 550 proyectiles por minuto.
Velocidad inicial: 381 m/s.
Alcance efectivo: 200m.

Desarrollo

    Aunque la MP-18 de Hugo Schmeisser llego muy tarde para influir en el desarrollo de la Primera Guerra Mundial; después de ellas se presentaron gran cantidad de guerras civiles en las cuales se empleo masivamente la nueva arma; las fábricas alemanas produjeron por esta época la Haenel MP-28, la Bergmann MP-34 y MP-35. En 1927 Heinrich Vollmer, un diseñador de armas de Erma desarrollo una nueva arma con tres secciones ensambladas una dentro de otra, permitiendo ello una mayor confiabilidad, menos emisión de humo y facilidades en el desarmado para una limpieza más frecuente. Los primeros ejemplares de la pistola Vollmer/Erma introducida en 1928, fueron exportados a Francia y Latinoamérica en dos versiones: con barril largo y soporte telescópico y barril corto y sin soporte.

A mediados de los años 30, con el ascenso de Adolf Hitler al poder, se inicio el rearmamiento del Ejercito Alemán y el desarrollo acelerado de una nueva generación de armas. Durante este periodo, se llevo a cabo una investigación sobre los tipos de subametralladoras existentes en el mundo, incluyendo la americana Thompson. En el verano de 1936 se inicio la Guerra Civil Española y Hitler envió en ayuda de los Nacionalistas a su «Legión Cóndor», teniendo la oportunidad de estudiar de cerca el empleo en combate de esta arma. Los pioneros de la guerra mecanizada (Guderian, Manstein, Rommel) volvieron a Alemania solicitando el desarrollo de una subametralladora destinada a armar las unidades de Panzergrenadier de la infantería mecanizada. En respuesta a estos requerimientos, Vollmer inicio los trabajos de desarrollo de una serie de prototipos de subametralladoras, en donde se plasmarían los conceptos establecidos. A principios de 1938, el director de Erma, Berthold Giepel fue llamado a Berlín con el fin de solicitarle acelerar el proyecto de desarrollo de una pistola ametralladora de asalto destinada a las fuerzas mecanizadas y los paracaidistas. Unos meses después se aprobó la MP-38, tomando el año de adopción, que comparada con otras armas de su tiempo, presentaba una serie de ventajas.

La MP-40 nació como una simplificación de la MP-38, al reducir el número de piezas fabricadas a maquina, por piezas estampadas, lo cual aceleraba su producción en masa y reducía los costos, el nombre se adopto como una contracción de Maschinenpistole del año 1940, fecha de su introducción.

 A finales de 1943 en respuesta a los requerimientos de las unidades del Frente del Este por un arma con una mayor potencia de fuego, destinada a competir con la PPSh41 del Ejercito Ruso; Erma introdujo la MP-40/II, en la cual se había adoptado la disposición de dos alimentadores colocados lado a lado, pero debido al aumento de peso, pronto fue descontinuada.

MP-40 con emisor infrarojo

A medida que iba progresando la guerra, la superioridad aérea aliada hizo casi imposible el desplazamiento de las unidades acorazadas a plena luz del día, por lo que a principios de 1942 se creó un equipo de infrarojos para el combate nocturno que se montó en el cañón autopropulsado de 7.5 cm Pak40. Los tests que se realizaron fueron muy favorables y fue desarrollado también para los carros de combate.

El dibujo muestra un emisor de infrarojos común, de los que se fabricaron 100 unidades mensuales durante los últimos meses de la guerra. Pudo haber sido un arma devastadora ya que los aliados no contaban con equipos para el combate nocturno. Al final de la guerra 1.000 unidades estaban disponibles en la Wehrmacht, sin embargo los alemanes ya contaban con demasiados pocos tanques y muy poca gasolina como para utilizarlos en las grandes operaciones nocturnas diseñadas por Guderian.

Para finales de la guerra aproximadamente se habían construido 1.047.000 MP-40, miles de las cuales fueron capturadas por el Ejercito Ruso. El Ejercito Noruego que al final de la guerra tenía muchas de ellas la conservo como arma para las tripulaciones de tanques hasta finales de los años 80. En la década de 1950 a 1960 fue vista en Indochina y también fue utilizada por el Ejercito Argelino en el Norte de África.

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