operación barbarroja

Nos encontramos en Junio de 1941. Unidades blindadas y mecanizadas han sido traídas de toda la Europa ocupada para iniciar una fulgurante ofensiva que destruirá al ejército rojo en el propio campo de batalla.

El comienzo es bueno. Los rusos, al no retirarse, pueden ser fácilmente atrapados en enormes bolsas creadas por los Panzer, secundadas por la infantería mecanizada, y aniquiladas por la infantería regular y los Einsatzgruppen. Pero ahora estamos a menos de 100 kilómetros de Moscú, y los Rusos han decido no rendirse más, y dar la vida por La madre Rusia. Tendrán un gran respiro, cuando las lluvias de otoño inunden toda la penillanura y conviertan los caminos en auténticos barrascales.

La ofensiva por el centro

Para la venida del invierno, los contraataques rusos en todo momento causaban efectos catastróficos en el lado alemán.

De todos modos, la ofensiva continúa una vez que las primeras heladas llegan y congelan el suelo, aliviando a los alemanes. Ellos mismos, que alabaron a esta helada, se arrepentirían considerablemente de haberlo hecho, cuando este frío los acosara en forma fatal. Los soviéticos resisten, y cada villa es una carnicería en ambos bandos, cada vez se parece menos a lo que fue Smolensk o Minsk, y el retraso para ser limpiada demora aún más el avance a la capital. Una vez hecho, continuar la ofensiva hacia adelante. Pero había lugares de donde los rusos no se retirarían. Tula era una gran interrogante: Si esta caía, el destino de la ofensiva alemana por el suroeste estaba sellado. Esta ciudad era el último gran punto de resistencia en el sur antes de Moscú. Era el verdadero centro de aprovisionamiento de la capital, y la mayor fuerza estaba apostada aquí.

¿Pero que otras alternativas podría haber tenido esta campaña?

Una de las causas principales de la derrota fue que empezó tardíamente. Esto se demoró por el fracaso de Mussolini de vencer a Grecia tras la invasión en Marzo, que resistió heróicamente, y llevó a una contraofensiva que peligraba la exitencia italiana en Albania y los balcanes. Por esto, Hitler ordenó en Abril, mientras se amasaba sigilosamente la invasión a Rusia, enviar 4 ejércitos, 2 de ellos acorazados, y uno húngaro. Se declaró la guerra a Yugoslavia, que no pudo oponer más de 2 días de resitencia, y los Griegos tampoco pudieron hacer mucho en contra de los tanques alemanes, ni si quiera ayudados por sus aliados británicos. Debido a esto, no se podía comenzar la ofensiva hasta que el terreno en los balcanes estuviera seguro, no hasta mayo, cuando cayera Creta.

Una vez comenzada la ofensiva en la URSS, estaba planeado que para finales de agosto, a más tardar septiembre, la Wehrmacht se econtraría 100 kilómetros al este de Moscú. El objetivo final de la operación Barbarroja era ocupar un perímetro que abarcaba desde Arkángel hasta Astrakhan. Obviamente se consiguió apenas la mitad de esto, pero el verdadero objetivo era destruir al ejército rojo y toda capacidad de seguir oponiendo resistencia. Para lograr este objetivo podían atacarse 3 objetivos principales:

Finalmente, Hitler optó por realizar ofensivas simultáneas en las tres regiones, pero con prioridades. Al acercarse el grupo sur a Kiev, ordenó desviar al grupo centro y ayudar al sur a cercar a los rusos en la batalla de Kiev. Para ese tiempo, el grupo norte ya había roto la línea Stalin y se encontraba en camino a Leningrado, pero terminó sin tener tanta penetración como había sido previsto en el plan, ya que un ramal del ejército centro se desviaría a ayudar al norte, pero este ya estaba en camino a Ucrania.


Este desvío al sur, si bien significó una devastadora victoria alemana (los rusos perdieron más de 1 millón de hombres) dio un alivio al centro que ayudó a conformar las defensas de Vyazma y Smolensk, las que posteriormente serían tambien cercadas y aniquiladas.

He aquí el mounstro metallico de Europa hasta el momento. Sin embargo se mostraba impotente en superficies pantanosas y lagos congelados.

Otro problema que afrontaban los alemanes, era el formato del ferrocarril soviético, el cual poseía vías más anchas, y no permitía el rápido transporte de tropas frescas al frente, que debían ser llevadas por camiones o caballos. Pero la estructura de los caminos Rusos era muy rudimentaria, y ninguno estaba asfaltado, por lo que cuando llovía, se producían ciénagas con el contínuo paso de tropas y suministros. Fue entonces cuando el frente que todavía estaba en movimiento que el grupo centro, empezó a escasear lo que más necesitaba. Suministros de invierno: botas forradas, chaquetas, aceite anti-congelante para las ametralladoras y los tanques, aunque si tan solo fuera en un numero pequeño, pero en ese momento contaban con prácticamente nada, a la negativa de Hitler y el Oberkommando, desde sus cuarteles en Prusia oriental, de resistir con lo que se tenga.

Los oficiales de campo en el frente solicitaban detener la ofensiva, y retroceder hasta un lugar donde pudieran establecerse posiciones defensivas como para pasar el invierno, y luego de ser reforzados y con el terreno propenso para las Panzerdivisionen, y el cielo abierto para la Luftwaffe, reanudar la ofensiva. Éste plan de Heinz Guderian fue rechazado por Hitler argumentando que cuanto más tiempo les demos, más fuertes seran…Efectivamente la producción de las industrias tanto detrás de los Urales, como en la misma Moscú (que todavía seguían funcionando), así como las tropas frescas (de carácter reservista o veteranos Siberianos, mongoles y kosacos) era inmediatamente enviada al frente, y el Mariscal Zhukov se manejaba comisionando su destino como reservas o como fuerzas activas. En defenitiva todos vieron acción, y la mayoría vieron la muerte, pero la causa había sido salvada y Moscú estaba segura.

Después de econtrarse a tan solo 8 km de Moscú, y de amenazar la capital desde ambos flancos, fue imperativo realizar un repliegue, acelerado por los contraataques rusos, mencionados anteriormente. Pero Alemania no estaba vencida todavía. Aún conservaba su capacidad industrial, aunque había perdido años de producción en tan solo un mes frente a la capital. Si el destino era un guerra larga, Alemania necesitaría más de los recursos económicos del sur de Rusia, por lo que mientras tanto Hitler amasó lo que le quedaba durante toda la primavera para lanzar nuevamente una poderosa ofensiva, pero esta vez no a la capital nuevamente o Leningrado, sino al río Don y al curso inferior del río Volga.

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